• La clave para unas uñas perfectas es el cuidado diario de tus manos y pies.

  • También debemos elegir la manicura que más nos convenga.

El llevar las uñas perfectas puede ser un verdadero quebradero de cabeza. No solo a la hora de aplicar el esmalte o las uñas postizas, si no a la hora de cuidar de nuestras manos y pies. ¿Cuántas veces no hemos decidido pasar de la manicura por una uña rota? En este post te damos algunos consejos sobre como obtener el resultado perfecto.

Cuidados previos

Antes de empezar con la manicura en sí, debemos realizar algunos sencillos cuidados para mantener nuestras uñas perfectas. Lo primero es limpiarlas a conciencia. Tanto el esmalte o pegamento de manicuras anteriores con quitaesmalte -mejor si es sin acetona- como la suciedad diaria.

No intentéis hurgar debajo de las uñas con objetos punzantes como tijeras o palillos. Limitaros a frotar con un cepillo sumergido en agua caliente con jabón. Si no es suficiente, podéis mojar las puntas de los dedos en aceite de oliva y limón. También debéis lavaros y secaros las manos o pies, para frenar el efecto de los aceites que pueden impedir la adherencia del esmalte o pegamento.

Uñas negras y blancas con diseños de mandalas.

De hecho, debéis cuidar vuestras manos y pies de forma diaria, manteniéndolos hidratados y protegidos para tareas como fregar los platos. También es importante retocar las cutículas -el exceso de piel que rodea la uña- de vez en cuando si queremos unas uñas perfectas. No solo es estéticamente más «limpio», sino que ayudará al crecimiento de tu uña. Para ello, aplícales crema o vaselina y empújalas con un palito, suavemente, hasta retirarlas.

Manicura perfecta, paso a paso

Otro error común es el de cortarse las uñas. ¡No, no estamos locas! Las uñas están formadas por tres capas de queratina y el uso de las tijeras o el cortauñas puede dañarlas. Por eso, lo mejor es limarlas. Son preferibles las de cartón, madera o de cristal. Hazlo siguiendo la forma natural de la uña y cuidando que no queden picos que provoquen fracturas o se enganchen por ahí.

Ahora sí, podemos decidir el look de nuestras uñas perfectas. Podemos dejarlas al natural, pintarlas o incluso ponernos unas postizas.

Persona poniéndose uñas postizas.

  • Si decidimos aplicarles un esmalte «al natural», primero debemos cubrirlas con un protector o endurecedor, para no dañarlas. Tampoco es recomendable llevarlas pintadas siempre. Se debe dejar un par de días entre aplicaciones para que las uñas «respiren». Para acelerar el secado, introdúcelas en agua fría.
  • En el caso de las postizas, existen varios tipos:
    • Uñas de gel: este tipo de esmaltes toman forma bajo una luz ultravioleta. Son más flexibles que otras variantes y pueden durar hasta dos semanas.
    • Uñas acrílicas: mezclando el líquido y un polimero en polvo se crea una capa parecida al plástico, que después se pinta. También son más duraderas -incluso varios meses-, aunque hay más posibilidades de dañar la uña.
    • Uñas de porcelana: se elaboran a partir de fibra de vidrio. Son más duras que las anteriores y, por lo tanto, más resistentes.

Esta es nuestra guía para lograr unas uñas perfectas. Y en cuanto al diseño… ¡deja volar tu imaginación!

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